Capítulo 81 del Laozi

Texto chino

xìnyánměiměiyánxìn
shànzhěbiànbiànzhěshàn
zhīzhězhězhī
shèngrénwéirényǒurénduō
tiānzhīdàoérhài
shèngrénzhīdàowéiérzhēng

Traducción

Las palabras sinceras no son elegantes; las palabras elegantes no son sinceras.
El hombre virtuoso no es elocuente; aquel que es elocuente no es virtuoso.
Aquel que conoce (el Tao) no es sabio; aquel que es sabio no lo conoce.
El Santo no acumula (las riquezas).
Cuanto más emplea (su virtud) en interés de los hombres, más ella aumenta.
Cuanto más da a los hombres, más se enriquece.
Tal es el camino del cielo, que es útil a los seres y no les perjudica.
Tal es el camino del Santo, que actúa y no discute.

Notas

E: Las palabras verdaderas no necesitan adornos prestados.

E: Aquél que actúa bien (A: quien practica el Tao), no se estudia para hablar con habilidad.

E: Aquél que posee lo esencial (literalmente « el resumen ») de lo que hay que saber no necesita adquirir muchos conocimientos.

E: El Santo emplea su Tao en interés de los hombres, da a los hombres todas sus riquezas (literalmente: « su provecho », la palabra riquezas se toma aquí en sentido figurado). Aunque las reparta (su Tao y sus riquezas) entre todos los hombres del imperio y las deje a las generaciones futuras, su Tao aumenta cada vez más y sigue siendo inagotable; sus riquezas crecen cada vez más y no sufren ninguna disminución.

A cree que se trata aquí de riquezas propriamente dichas. « Cuando ha difundido la influencia de su virtud en interés de los hombres, su virtud se vuelve aún más abundante. Cuando ha repartido sus riquezas en limosnas, sus riquezas se vuelven aún más floridas ».

E: El cielo alimenta a todos los seres; es útil para ellos y no les hace daño (o mal).

E: El Santo ayuda al imperio por el Tao; cuando sus méritos están cumplidos, no se apegue a ellos (y se retira a un lado).

A: No discute el mérito o la gloria. Cf. cap. II, IX.